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La Coctelera

destrabalenguas

23 Julio 2006

CREAR ACADEMIA PARA COMPARTIR

El hombre constantemente se reinventa, evoluciona, persiste, se contradice y, por último, se acomoda a los estándares sociales; como en un círculo vicioso, regresa a sus raíces. Es contradictorio encontrar en una sociedad completamente consumista, donde la supervivencia individual prima sobre la general, términos como ¬trueque o compartir.

Encontrar hoy en día a Robin Hood, en forma de hacker, armado de un portátil, usando tecnología WiFi y hablando de la web semántica, no es nada extraño entre los jóvenes inconformes con la manera como se hacen las cosas en relación con la comunicación, la publicidad, la economía, la política y hasta la misma relación social de los individuos en su planeta, un mundo que tiene que reinventarse para sobrevivir.

Siempre que escuchamos acerca de corrupción o de injusticia, o cuando simplemente no estamos de acuerdo con algo, también encontramos un término que todos conocemos pero nunca ponemos en práctica: participación ciudadana. Esa pequeña voz interior —que pocas veces se convierte en exterior— tiene algo que decir, pero casi siempre termina en el fondo de nuestra conciencia y preferimos culpar a un tercero de todo lo que pasa antes que tomar cartas en el asunto.

En un país como Colombia, con casi 4,7 millones de colombianos conectados, donde la brecha digital se cierra lentamente y la tecnología llega a pasos de tortuga, el acceso a la educación también es muy pequeño. Es indispensable que los pocos privilegiados que accedemos a una educación y contamos con tecnología asumamos una actitud crítica ante nuestra sociedad, uniéndonos a nuevos esquemas de lenguaje.

La construcción colectiva aporta un gran valor a nuestra sociedad. El uso de blogs y demás herramientas disponibles en la red, como instrumentos de comunicación colectivos y fuentes de investigación, permite que nuestros aportes sumen y se conviertan en grandes cadenas constructoras de sociedad, en herramientas de comunicación social que respondan libres de la presión corporativa ante acciones que vayan en detrimento del beneficio público, que busquen solucionar o denunciar todos los casos de interés particular.

En este mismo sentido, la construcción del conocimiento colectivo, en el caso de la educación, es afín a la universidad, es el análogo perfecto a la participación en la sociedad. ¿Por qué debemos repetirnos constantemente en afán por demostrar nuestra sobresaliente capacidad sobre los demás?, ¿por qué no sumarnos al esfuerzo colectivo si todos vamos para el mismo lado?

Herramientas como Wikipedia son el vivo ejemplo de la inmensa posibilidad de la colectividad, donde, en un trueque o intercambio no necesariamente monetario, los individuos comparten conceptos y contribuyen a la elaboración colectiva. De la misma manera que desde nuestras raíces los indígenas construyeron sus conceptos, debemos construir esquemas de comunicación que nos permitan escuchar y ser escuchados.

Entonces, ¿por qué no comenzar desde nuestro propio entorno a construir colectivamente proyectos multidisciplinarios que enriquezcan el aporte que, como universitarios, podemos hacer al conocimiento?, ¿por qué nuestro trabajo como estudiantes debe quedar sólo en una nota, estancando nuestras capacidades y necesidades, si puede formar parte de un gran desarrollo que construye sociedad y conocimiento?

Algunos movimientos sobre este tema comienzan a surgir en nuestro país; esfuerzos muy silenciosos que cobran cada día más adeptos. Temas como el creative commons —nuevo sistema de las licencias de derechos de autor con un esquema alternativo que permite a los creadores reservarse algunos de sus derechos legales y compartir otros con los demás— promueven un esquema para estimular el trabajo colectivo y ya están cobrando fuerza desde la academia y algunos sectores de la sociedad.
Otros conceptos, como el copyleft, son la viva muestra de que hay inconformidad con los esquemas planteados, y son una propuesta para una nueva construcción de sociedad.

Adicionalmente a estos movimientos, la tecnología entra a formar parte integral de estas nuevas propuestas, pues facilita cada vez más y pone al alcance del autor las herramientas para hacer público su trabajo, sin necesidad de acudir a los grandes representantes que monopolizaban las industrias fonográfica, editorial y del video.

Es así como también muchas de estas industrias se dan cuenta de que no pueden luchar contra la corriente y deciden incursionar en el tema adoptando las filosofías del nuevo mercado; temas como el nuevo blog de la Casa Editorial El Tiempo (con su página web www.eltiempo.com) e industrias crecientes como las comunidades virtuales que comparten libremente información y conocimiento son la viva muestra de que algo está cambiando.

Entonces, si las cosas están cambiando, es mejor llegar primero a los cambios, porque el que golpea primero seguramente golpeará dos veces. Es así como el Politécnico Grancolombiano también incursiona en esta nueva filosofía adoptando nuevos esquemas que invitan al estudiante a desarrollar su autonomía intelectual, que le permitirá desarrollarse mejor en los nuevos esquemas de globalización, dándole así más herramientas para mantener una constante actualización en su área laboral.

En este orden de ideas, la universidad sugiere brindar a los estudiantes un mayor sentido de la responsabilidad, tratándolos como seres autónomos responsables y capaces de tomar sus propias decisiones, herramientas que en la vida laboral se convierten en indispensables bajo los nuevos esquemas planteados.

Muchos estudiantes, al salir al mundo laboral, se quejan porque cuando se enfrentan a su trabajo no aplican los conocimientos que adquirieron en la universidad. No es raro escuchar frases como “en la universidad no aprendí nada, ahora en el trabajo es donde estoy aprendiendo”; en este sentido el Politécnico Grancolombiano no busca llenar a sus estudiantes de conocimientos, que a la larga se reevalúan, sino lograr una actualización individual, el autoaprendizaje según las condiciones de su trabajo, para así lograr una mayor eficiencia y proactividad.

En el mundo laboral se necesita gente capaz de tomar sus propias decisiones, que enfrente los retos y proponga nuevas maneras de hacer las cosas —así como, en lo referente a nuevas tendencias, proponemos en este artículo—. Debemos cambiar nuestros esquemas para sobrevivir en un mundo laboral cada vez más competido. Esos cambios no los lograremos si aún nos dicen qué debemos hacer; comencemos desde nuestra formación convirtiéndonos en autónomos. ¿Por qué nos tienen que decir, por ejemplo, qué materias debemos tomar o a qué hora debemos almorzar?

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

MS

MS dijo

Que Buen articulo

23 Julio 2006 | 06:25 AM

Alterno

Alterno dijo

Me gusta la propuesta de compartir la información y el conocimiento. En este mundo ya casi todo tiene copyright, nada más molesto e inhabilitante para el libre flujo del conocimiento.

29 Septiembre 2006 | 05:09 PM

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Creado por Eduardo Norman, La única función de este espacio será la de reflexionar sobre cosas que están realmente trabadas en nuestras lenguas y por algún motivo no las soltamos. No es mi intención arreglar el mundo tan solo algunas lenguas.

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